¡Oh bendito Dios!, ¿qué será de mis hijos e hijas si me voy antes de tiempo de este mundo? Pienso que muchas personas se harán la misma pregunta.
Les enseño a mis niños y niñas que deben seguir el camino del bien, para que cuando crezcan nunca se aparten de él. Tú eres el camino, y el que te sigue no se perderá.
La crianza que les doy está basada en tú disciplina y mandamientos. El que corrige a sus hijos e hijas desde temprana edad; tendrá el beneficio del descanso.
«Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos»
Isaías 54:13
Les digo a mis hijos e hijas que siempre deben obedecer a sus padres, porque Dios lo ve correcto. Que deben honrar a su padre y a su madre, para que siempre les vaya bien, y tengan una larga vida en la tierra.
¡Mi Dios!, les he enseñado que tú eres mi Señor, y que deben atesorar tus mandamientos cada día. Y que no deben afanarse por nada, porque Tú les quitarás todo el mal que esté delante.
Cada noche doblo mis rodillas para pedirte que me ayudes con las cosas que no puedo. El tiempo pasa y todos crecen, y se hace más difícil que tomen con gusto mis enseñanzas. Nosotros los padres te conocemos como nuestro Dios, y te llevamos en el corazón. Te pedimos por nuestros hijos e hijas; dales la fortaleza, para que tu palabra permanezca en ellos. Amén.

