La unión hace la fuerza

«El que lucha por la verdad, Dios lo acompaña».

Cuando un pueblo se une, se convierte en una sola identidad que lucha por la verdad. Y cuando la verdad supera a la mentira, entonces se define el camino correcto hacia la lucha por un interés en común que debe beneficiar a todo el pueblo.

No es fácil confrontar a la corrupción cuando un pueblo está dividido, pero un pueblo unido derriba murallas, gana batallas, termina la guerra y logra la paz. Esta pugna traerá roces entre el pueblo, porque habrán ciudadanos que piensan que esta lucha no vale la pena o que los problemas se resolverán sólo con el tiempo. Aquí les digo: «El tiempo de Dios es perfecto», y hoy es el momento de luchar y defender la salud y la vida de la Patria.

Que se escuche de extremo a extremo en la República de Panamá; «el que tiene oídos para oír, oiga». Pienso que a estas alturas de la vida debemos entender lo que significa discernir, porque un pueblo que sabe discernir, tiene la sabiduría para escoger el mejor camino y el entendimiento para diferenciar lo bueno de lo malo.

Piensen en esto: Si la minería es destructiva para la naturaleza y la corrupción es destructiva para el ser humano; entonces, ¿para qué las queremos en nuestra tierra? «Somos humildes, pero no tontos».

Llegó el tiempo de luchar por una Patria libre y soberana, de recibir lo que merecemos con el solo hecho de haber nacido en esta tierra bendecida por Dios.

«La vida que nos merecemos».

  1. Salud: Una buena atención médica y capacidad de médicos para la población, el abastecimiento de medicamentos en el Seguro Social y el bajo costo en las farmacias; centros médicos equipados con el personal idóneo y los equipos eficaces en todo el país para que los pacientes no tengan que viajar y puedan recibir una atención digna en su ciudad de residencia.
  2. Empleos: Merecemos empleos dignos y con salarios justos, para el crecimiento económico y sostenible de cada hogar. Crear plazas de empleos para nuestros graduandos; eliminar las botellas del gobierno que tienen ese beneficio por encima de la ley. Dar empleo al que lo necesita y regular los bonos innecesarios.
  3. Leyes: También merecemos leyes de justicia igualitaria sobre todo ciudadano, en donde se juzgue al pobre y al rico por igual, en donde una fianza no compre la libertad inmerecida; todos merecemos una constitución más efectiva de los derechos y libertades de los ciudadanos, también más vigilante y que delimite los poderes de los gobernantes e instituciones de la organización política.
  4. Educación: Aquí merecemos una mejor educación, con escuelas en buen estado, con mejor tecnología, con buenos comedores, con huertos, con planes de estudios actualizados, con áreas deportivas y artísticas, con becas para los estudiantes que realmente necesitan un apoyo económico para sus estudios, con maestros y profesores que sigan enseñando e inculcando una excelente educación a todas las generaciones.
  5. Vivienda: Todos merecemos un techo en donde vivir, un lugar en donde podamos estar seguros y dar protección a nuestras familias; un lugar digno para el ser humano con precios accesibles para todos.
  6. Emprendedores: Hay tanta inteligencia y creatividad en los ciudadanos de este país, para que se pierda en el ocio o la delincuencia. Merecemos mejores oportunidades para iniciar un emprendimiento; un pequeño aporte financiero y seguimiento del crecimiento de cada uno, y que ese aporte sea equitativo para todos. Mejorar e intensificar la información a los ciudadanos. ¡Nunca es tarde para emprender!
  7. Microempresas: Todo ciudadano merece la oportunidad de crecer y competir a un nivel empresarial; que el Gobierno trabaje para el pueblo y que no beneficien a sus familiares y amistades por encima de nadie. ¡Aquí todos somos iguales!
  8. Seguridad: ¡De qué vale!, que una parte del pueblo se supere “con el sudor de su frente y la de sus padres”, si la otra parte quiere robarle lo que se han ganado honestamente. La seguridad es para todos, seas bueno o malo, pobre o rico. Nadie debe sufrir maltrato físico o psicológico, ni por la delincuencia o por los gobiernos corruptos. El pueblo se merece construir una Patria justa y digna para convivir en paz y en armonía. Los delincuentes merecen pagar sus condenas (según su delito) y la oportunidad para reintegrarse a la sociedad como ciudadanos regenerados. El gobierno debe crear planes que beneficien la regeneración del privado de libertad, dándole enseñanza y trabajo comunitario como una oportunidad de reponerse y de ser parte del crecimiento del país. ¿De qué nos sirve un delincuente que regresará a las calles, pero ¡peor!?
  9. Sana diversión: Nos merecemos parques con árboles, plantas, bancos, juegos, senderos; canchas deportivas de diversas disciplinas; buenas luminarias para utilizarlas cuando oscurece; una buena señalización de todo; contar con Bibliotecas equipadas y con recursos para fomentar la lectura y el estudio en su población.
  10. Turismo: ¡Nuestro oro es verde! Y nos merecemos un mejor turismo interno con precios accesibles; que las calles y avenidas puedan ser señalizadas en todo el país; que los turistas nos vean como uno de los mejores lugares para visitar; que se invierta de manera justa en los patrimonios y lugares históricos de Panamá. Que se dé el apoyo que se merecen los emprendedores y empresas para financiar las ideas que promuevan el turismo y que protejan al medio ambiente.
  11. Leyes electorales: Merecemos que los diputados sean escogidos de una forma más transparente y con fórmulas más correctas. Merecemos que se baje el financiamiento a los partidos políticos y se invierta ese dinero en algo que sea de beneficio para la población. La historia indica que los políticos siempre le roban al pueblo, entonces ¡no debemos entregarles todo en bandeja de plata!

Puedes compartirme otras cosas que nos merecemos a este correo: contacto@jearimvega.com

¡Mi pueblo! Hoy te necesitamos como el agua, el sol, la lluvia y la respiración. Necesitamos tu apoyo para combatir a la corrupción que nos quiere extinguir.

Dios Todopoderoso, sé qué esperas de nosotros lo mejor y que nos perdonas los pecados; por eso no queremos defraudarte bajando la guardia y haciéndonos de la vista gorda viendo como nuestros gobernantes y políticos siguen robando el futuro del pueblo panameño sin remordimiento y sin vergüenza. Mi Señor, hoy estamos orgullosos de una juventud que se defiende y piensa en el futuro del país; que decidió informarse para protestar de forma legítima y pacífica; una juventud que no está sola en esta lucha, porque su pueblo los respalda.

¡Viva Dios y la Patria!

«No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia».

Isaías 41:10