La esperanza de un pueblo

Orando a Dios, le pedí que me pusiera las palabras para explicar: ¿Qué es la esperanza para mí?

La esperanza es para mí, como una fuerza interna que me da la energía para continuar con mis ideas: y aunque nadie crea en mí, esa fuerza mantiene viva esa llama que produce una luz que se refleja en mi rostro cuando las cosas no salen bien, pero mantengo la sonrisa que me da el ánimo para levantarme nuevamente confiando en Dios de que todo es posible.

¿Qué es un pueblo sin esperanza?

Es un pueblo que se conforma con el desprecio del gobierno que los humilla, y que luego se ríe en su cara para celebrar su victoria con el dinero que les robó.

Panamá en su mayoría está compuesta por personas humildes, las cuales dan a los demás con amor y respeto. Ser humilde, es tratar al prójimo como si fuera el invitado que siempre has esperado; es hacer las cosas sin egoísmo o vanidad.

Creo que estás pensando que el pueblo conformista es el que está peleando en las calles por un mejor futuro para el país. Pero estás ¡equivocado!, el pueblo conformista es el que tiene una crítica destructiva hacia la lucha verdadera, el que se queja de los cierres de calles justificados, el que solo piensa en ir trabajar haciéndose de la vista gorda de la corrupción, el que ve a su Patria ser ultrajada y no mueve un dedo para defenderla o para decir que es panameño o panameña, el que se acuesta tranquilo pensando solamente en su futuro y el de su familia, mientras la Patria sufre y los necesita. ¡Hoy tenemos un solo futuro y somos una sola familia!

Panamá, «su oro es verde».

Dime, ¿qué sería de ti sin una Patria? ¿Qué futuro le espera a tu familia sin salud y sin una tierra donde vivir dignamente?, solo tienes que leer el contrato minero y te darás cuenta que allí está escrito el futuro de nuestra Patria y del pueblo panameño. Se nota que la corrupción está creciendo sin control hacia la destrucción de la vida en esta bella tierra.

Dios nos guía a amar y cuidar a la Patria; ella es como el alma pura y verdadera, por eso me cuesta verla sufrir y llorar a sus mártires que se despiden de sus familiares cumpliendo con su deber patriótico. Me duele enterarme de la pérdida de mis compatriotas porque eso no es lo que se quiere, sino lo que puede pasar por defender a la Patria hasta con la vida.

¿Cómo es tu alma? ¿Será pura y verdadera o es pura conveniencia?

«La lucha librada para defender al istmo de Panamá será la batalla de algunos patriotas, pero la victoria de todo el pueblo panameño».

Somos afortunados al nacer en una Patria bendecida por Dios; ella nos recibió con los brazos abiertos y con la caricia de la brisa fresca que fluye de su naturaleza. Con su aire puro para respirar, un suelo donde vivir, agua limpia para tomar, tierra para sembrar árboles que dan frutos y sombra para descansar; la fauna, un clima maravilloso, los ríos y playas, y tantas cosas para disfrutar libremente en mi Panamá.
Si la Patria nos ha dado tanto, entonces, ¿qué es lo mínimo que podemos hacer por ella?, la respuesta es sencilla: ¡Debemos defenderla!

«Un pueblo unido jamás será vencido».

Di no a la corrupción, y que tus hechos validen tu palabra.

Hoy la Patria necesita tu empatía, tu solidaridad y tu amor para resistir y ganar la batalla. La corrupción ha llegado hasta sus venas y quiere destruirla. ¡Tú decides!, si te quedas en casa para quejarte o en apoyar de alguna forma al pueblo que está en las calles arriesgando hasta su vida por nuestra Patria.

«Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis».

Jeremías 29:11